CONFIRMAN QUE "SAÚL Y DAVID"
ES UNA PINTURA DE REMBRANDT

http://www.clarin.com/cultura/Retoques-graves-XIX-restaurado-ocasiones_CLAIMA20150609_0251_28.jpg

Después de más de cincuenta años de dudas, se confirmó en forma definitiva que el óleo Saúl y David fue pintado por el pintor holandés entre 1650 y 1655. Lo anunció Emilie Gordenker, la directora del Museo Mauritshus, en La Haya, Holanda, donde se encuentra la pintura.
A partir de mañana, la obra totalmente restaurada podrá verse en una muestra de la galería holandesa.
La pintura, que sufrió graves daños en el siglo XIX y fue restaurada en múltiples ocasiones, reproduce el encuentro entre Saúl y David según el Antiguo Testamento. Rembrandt pintó a David arrodillado y tacando el arpa ante el rey hebreo.
Los investigadores emplearon técnicas avanzadas de rayos x para atravesar las capas de pintura procedentes de restauraciones anteriores y determinar así que los pigmentos utilizados fueron los mismos que los empleados por Rembrandt en el siglo XVII.
Un director del museo holandés compró el cuadro hace un siglo pero en 1960 comenzaron a surgir las dudas sobre su autoría. Desde ayer, hay certeza y la posibilidad de contemplar una obra más del genial pintor holandés.

Fuente: clarin.com

UN HOMBRE "SEÑALADO" COMPRÓ EL GIACOMETTI

Al dueño de la obra récord lo había demandado la justicia en EE.UU.
 Foto: Archivo


El hombre que señala, la escultura del suizo Alberto Giacometti, que se vendió el mes pasado en una cifra récord, fue comprada por un hombre "señalado" por la justicia estadounidense.
Según informó ayer The New York Post y reprodujeron medios de todo el mundo, Steven Cohen, inversor multimillonario y uno de los coleccionistas de arte más poderosos, fue quien pagó los 141,3 millones de dólares durante la subasta de Christie's realizada el 11 de mayo en Nueva York.
Cohen, que quiso mantener en el anonimato su adquisición, creó el fondo de inversión SAC Capital, al que la justicia obligó a pagar 1184 millones de dólares el año pasado de multa por el uso de información privilegiada. Si bien esa demanda no lo acusó personalmente, le supuso un duro golpe: para pagar la sanción, el famoso inversor de Wall Street tuvo que subastar algunas de sus obras, como el retrato de Elizabeth Taylor de Warhol -en unos 20 millones de dólares- y A. B. Courbet, de Gerhard Richter, en unos 26 millones de dólares.
Así, la escultura de Giacometti se suma a la colección de Cohen, estimada en 11.400 millones de dólares, que incluye famosos cuadros como una Madonna de Edvard Munch; el conocido tiburón de Damien Hirst, titulado The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living, y el cuadro El sueño (Le Rêve), de Picasso, por el que pagó en una compra privada 155 millones de dólares, el precio más alto para un coleccionista de Estados Unidos.
El hombre que señala fue puesta en remate luego de haber pertenecido durante 45 años a una colección privada. Forma parte de una serie de seis obras, de las cuales es la única pintada a mano por el artista. "Esta escultura es la pregunta del existencialismo. Un hombre solo, señalando, sin saber qué señala", explicó a la prensa, antes de la subasta, la especialista en arte contemporáneo de Christie's, Ana María Celis.


Fuente: lanacion.com

CONVENTOS EN RIESGO:
ENTRE EL NEGOCIO INMOBILIARIO Y LA FE

Están en lugares codiciados por desarrolladores y constructoras
El convento Las Victorias tiene el interior en muy mal estado, y la congregación impulsa la construcción de cuatro pisos nuevos para financiar reformas, pero la Justicia paró la obra  Foto: Patricio Pidal / AFV
El convento Las Victorias tiene el interior en muy mal estado, y la congregación impulsa la construcción de cuatro pisos nuevos para financiar reformas, pero la Justicia paró la obra  Foto: Patricio Pidal / AFV
Por Virginia Mejía / Para La Nación

"Nos vimos cercadas por estos impíos que entraron en tropel. Los recibimos en un profundo silencio. Unos nos apuntaron con los fusiles, otros nos empujaban con las bayonetas sin que ninguna hablara. Afortunadamente un sargento ordenó que se retiraran", escribe en 1807 la madre superiora de Santa Catalina de Siena luego del asedio de los ingleses.
Ese monasterio, como tantos otros de la ciudad, ya no está amenazado por soldados sino por proyectos de construcciones en sus predios. Así lo aseguran vecinos y ONG, para quienes el patrimonio histórico de la Iglesia en Buenos Aires está en peligro. En algunos casos lograron amparos que frenaron las obras, pero en otros, los proyectos avanzan.
A veces, son las mismas congregaciones en problemas económicos las que promueven la venta de edificios y terrenos para aliviar sus finanzas, en momentos en que el precio del metro cuadrado llegó a 4700 dólares en algunas zonas de la Capital.
En medio de la polémica, las constructoras que impulsan los proyectos prometen no demoler "las cosas que son de Dios".
En Las Victorias, un edificio neogótico de 130 años que ocupa 2600 metros cubiertos frente a la plaza Libertad, la Justicia libró en 2012 una precautelar que paralizó la refacción que se había comenzado en los descascarados dormitorios de los sacerdotes redentoristas. El proyecto, que cuenta con el aval de los curas, contempla hacer cuatro pisos nuevos sobre los tres que ya tiene el edificio.
"Estaba desmantelando la biblioteca y la iglesia interna, por eso interpusimos un amparo", advierte María del Carmen Arias Usandivaras, de Basta de Demoler. Ella y los vecinos buscan que no se modifique la parcela de este edificio de la belle époque donado por Magdalena Dorrego de Ortiz Basualdo, donde se casó Jorge Luis Borges.
Por su parte, el padre Marcelo Pomar, impulsor del proyecto, asegura que la paralización de las obras no benefició a nadie. "El inmueble ahora está vacío y con escombros, los cuatro sacerdotes que allí vivían tuvieron que abandonarlo, y el edificio no se puede utilizar para las obras de caridad", dice.
La construcción iba a ser costeada con la venta de terrenos propios en Córdoba y con la ayuda de donaciones. La intención era alquilar dos pisos para poder solventar obras de beneficencia. La fe no siempre llega al bolsillo y hay una merma en la recaudación dominical.
En el monasterio Santa Catalina de Siena, del microcentro, ?se iba a construir un edificio de 18 pisos, pero ahora se financia con un bar en el patio colonial  Foto: Patricio Pidal / AFV
En el monasterio Santa Catalina de Siena, del microcentro, ?se iba a construir un edificio de 18 pisos, pero ahora se financia con un bar en el patio colonial  Foto: Patricio Pidal / AFV

Justificación

Para el ingeniero Luis Perri, socio de Obras y Sistemas SRL, a cargo de la obra, se vieron obligados a comenzar las refacciones, ya que "era una estructura insegura para los propios padres, con cables en mal estado, sin salidas de incendio, techos con goteras, baños rotos, etc. Claramente hay animadversión por parte de la ONG que frenó todo".
A su vez, en Palermo hay controversia por un terreno de 4000 metros al lado del colegio Don Bosco que vendieron los salesianos. Allí se levantó la cautelar que impedía construir una torre con amenities y shopping. Según los vecinos, el complejo perjudicaría la tranquilidad y el medio ambiente de Palermo.
"No puede ser que de pronto se junte un grupo, te levante una cautelar y frene una obra. Por suerte, la Justicia se expidió ahora a favor nuestro, así que empezamos a trabajar en cualquier momento", advierte Carlos Spina, gerente comercial de Argencons, a cargo de lo que será Quartier Dorrego.
También en Palermo se impidió la demolición de la fachada contigua a la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, un emblema barrial con dos torres frente a la plaza Güemes. El frente integra el complejo de la Congregación del Verbo Divino Provincia Argentina Sur donde planeaban otra torre con amenities y jardín de infantes privado.
Sobre las barrancas de Belgrano, un espacio en altura como los que preferían los monjes, está la vieja Abadía San Benito. Allí vivieron 50 benedictinos que luego se marcharon para alejarse del ruido. En 2006 intentaron levantar un centro médico, pero en la actualidad es patrimonio de la Ciudad y fue utilizado el año pasado para Casa FOA en el marco de un programa de puesta en valor de las iglesias y conventos.
En pleno microcentro, el monasterio Santa Catalina de Siena está catalogado por la World Monuments Fund como "en peligro" junto a otros de Siria y Venecia.
Allí, donde vivieron las primeras monjas de clausura, se evitó una torre de 18 pisos que socavaría la estructura de adobe. Esta joya arquitectónica ofrece visitas guiadas y cuenta con un "barcito" en el patio colonial. Un pequeño cartel sobre San Martín invita al Centro de Atención Espiritual: "En medio del ruido, alguien te escucha".


Fuente: lanacion.com

TRAS 700 DÍAS TIRADA ATRÁS DE LA ROSADA,
COMIENZAN A LLEVARSE LA ESTATUA DE COLÓN

La escultura de Juana Azurduy está lista para ser emplazada.

Hay operarios catalogando las piezas, que son subidas a un camión. Testigos indican que de noche son trasladadas aunque no se conoce el destino. El monumento se mudará a una plazoleta en Costanera Norte.
Grúa: técnicos mueven, ayer, piezas del monumento y las colocan en un camión. Hubo una protesta de los italianos y una ONG. (Emmanuel Fernández)
Grúa: técnicos mueven, ayer, piezas del monumento y las colocan en un camión. Hubo una protesta de los italianos y una ONG. (Emmanuel Fernández)


Nora Sánchez
Más de 700 días después de que lo desarmaron y depositaron sus piezas detrás de la Casa Rosada, empezaron a llevarse los bloques del monumento a Colón. Pero nadie sabe a dónde los trasladan. Así lo denunciaron diversas entidades de la comunidad italiana y la asociación Basta de Demoler, que ayer se manifestaron en la Plaza Colón.
Hace días que se ve movimiento en la Plaza Colón. Algunos operarios catalogaron las piezas de mármol de Carrara del monumento y, con una grúa, subieron algunas en camiones. “Han visto salir esas piezas en los camiones durante la noche. No nos consta a dónde van ni quién las va a cuidar”, dijo la presidenta de Basta de Demoler, María Carmen Arias Usandivaras.
“Seguimos bregando por lo mismo: Colón en su lugar. Y estamos aquí para hacer un acto de desagravio a la memoria y el espíritu de quienes donaron esta obra extraordinaria”, sostuvo Rubén Granara Insúa, de la Fundación Museo Histórico de La Boca, en un pequeño acto frente a la Plaza Colón.
El Gobierno nacional había acordado con el porteño que se encargaría del traslado y el montaje del monumento a Colón en un espigón frente al Aeroparque. Los trabajos costarían $ 25 millones. En el cantero Hidroavión Buenos Aires, como se llama el predio donde lo emplazarán, sólo se ven un cerco y un cartel de obra. Aún no avanzaron los trabajos para apuntalar el suelo, imprescindibles para colocar el conjunto escultórico, de 620 toneladas, sin que ceda o se hunda.
Ayer, fuentes del Ejecutivo nacional afirmaron que están actuando conforme a la ley aprobada por la Legislatura porteña, que avaló el traslado a Costanera Norte. Y dijeron questán en contacto permanente con la Dirección de Espacios Verdes de la Ciudad.
Desde el Gobierno porteño dicen que no tienen información de que hayan movido partes del monumento. “Sí nos informaron que iban a empezar con los trabajos y sabemos que ya comenzó la obra en Costanera –contó Claudio Avruj, subsecretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Ciudad–. Todas las piezas del monumento están restauradas. El traslado, el apuntalamiento del terreno y el montaje del grupo escultórico van a llevar un año”.
El monumento a Colón fue tallado por Arnaldo Zocchi y donado por la comunidad italiana a la Argentina. Fue inaugurado en 1921 y desde entonces estuvo en la plaza detrás de la Casa de Gobierno. Hasta hace dos años, cuando en forma inconsulta y a pesar de que tanto la plaza como la escultura pertenecen a la Ciudad, el Gobierno nacional decidió desmontarla para instalar un monumento a Juana Azurduy. El Ejecutivo porteño protestó, aunque finalmente negoció y así se llegó al acuerdo para llevar a Colón a la Costanera Norte.
La comunidad italiana rechaza su traslado. “Cada una de las piezas en que fue desmembrado el monumento constituye una obra de arte y, todas ellas, son el testimonio de una arbitraria decisión del Estado Nacional, que bien puede ser calificada de un acto de salvajismo cultural”, expresó Horacio Savoia, el abogado del Círculo Italiano.
Las entidades que presentaron un amparo contra el traslado sostienen que sacar de la plaza los 124 bloques del monumento y la estatua es ilegal. Porque, según explican, se encuentra pendiente de resolución el recurso extraordinario por inconstitucionalidad que presentaron ante la Sala V de la Cámara en lo Contencioso Administrativo, para que el caso sea elevado a la Corte Suprema.
“La acción de amparo todavía no tiene una sentencia firme y, por el contrario, estarían vigentes las cautelares que ordenaron los sucesivos jueces de primera instancia –afirmó Savoia–. Esas medidas prohibieron el traslado del monumento a otro sitio que no sea la plaza Colón. En cambio, nada impide que se instale el monumento a Azurduy compartiendo ese espacio con el de Colón. En todo caso constituiría una expresión de diversidad cultural y de común pertenencia histórica”.
El pedestal que antes sostenía a Colón fue recubierto con lajas y está listo para recibir a Juana Azurduy. El artista Andrés Zerneri ya terminó el monumento a la heroína boliviana que luchó por la Independencia sudamericana. La obra, donada por Bolivia, costó US$ 1 millón. La intención del Gobierno nacional sería inaugurarla el 12 de julio, día en que se conmemora el nacimiento de Azurduy y la hermandad argentino-boliviana.




Fuente: clarin.com


CUANDO LOS LIBROS DE ARTE SON UNA OBRA EN SÍ MISMOS



Por Daniel Gigena / La Nación  
Vehículo de estatus social o documento imprescindible para la comprensión de diferentes momentos culturales -probablemente ambas cosas según el tipo de consumidor-, el libro de arte condensa significados en pugna: lujo y diversidad, belleza y conocimiento, sensualidad y lucro. El trabajo colectivo de artistas, editores, críticos y un público educado en su relación con las artes visuales trasciende de manera creativa las dificultades económicas y los prejuicios sobre un objeto cultural autónomo.
Ernesto Meccia, sociólogo y profesor en la UBA y en la UNL, brinda un aporte desde las ciencias sociales para entender las características de ese nicho de mercado: "La problemática sociológica de los consumos culturales es bien compleja. Más aún si se trata de libros de arte. La masificación del uso de las nuevas tecnologías y la accesibilidad de imágenes que posibilita obligan a dar todas las cartas de nuevo. A través de la Web, podemos aprovisionarnos de la obra de cualquier artista. Internet quitó a los libros su carácter de extraordinario". Para Meccia, esos libros siguen siendo "compendiosos", atributo central para parte de sus consumidores.
"Desde que abrí mi galería, primero en Buenos Aires y después en Madrid, tuve muy claro que era imprescindible acompañar las exposiciones con un catálogo." Quien habla es Jorge Mara, dueño de la galería porteña Jorge Mara-La Ruche. "Las exposiciones pasan, son hechos fugaces, pero el libro permanece y es simultáneamente un registro de que algo excepcional ha ocurrido y también una celebración del artista, su obra y nuestro proyecto común." Su voz no es una más; desde hace varios años, en colaboración con la diseñadora Manuela López Anaya, ha editado catálogos refinados de varios artistas locales y extranjeros, entre ellos, Ana Sacerdote, Eduardo Stupía, Macaparana, Grete Stern y Sarah Grilo, con textos de críticos como Ricardo Piglia, José Emilio Burucúa, Pablo Gianera y Luis Príamo. "Siempre tuve pasión por los libros y soy un comprador compulsivo. Por lo tanto, me da un placer enorme publicar catálogos que me permitan poner en práctica mis gustos estéticos y muchas veces literarios, ya que mi galería ha editado las reproducciones de las obras con textos de Ungaretti, Pound, Juan L. Ortiz, Rilke o Michaux", agrega Mara. El registro de esa pasión estética parece guiar varios de los libros de arte por parte de galerías o museos privados e instituciones públicas.
Pero ¿hay un auge de esas publicaciones? Valeria Balut, editora de ARTA Ediciones, sello independiente dedicado a la publicación y distribución de libros de arte contemporáneo, cree que sí. "Durante los últimos años, se comenzaron a editar más libros de arte en el país. Los motivos son varios: un interés del público hacia el arte contemporáneo; un aumento del interés por esos artefactos culturales y un interés de los artistas por contar microhistorias sobre sus experiencias creativas." ARTA ya ha publicado libros cuidados sobre las obras de Flavia Da Rin, Martín Legón y Hernán Marina. En cambio, Sigismond de Vajay, curador, artista y editor de KBB, advierte un vacío en materia de edición nacional de libros de arte. "No hay público aún. El editor tiene que editar y al mismo tiempo educar a un nuevo público; «la esponja» que pueda absorber estos productos culturales es muy limitada. Hay mucho trabajo por hacer. Además desde que empezó una crisis, notamos una baja del 60% en el consumo de este tipo de «lujos»." No obstante, su sello ya lleva publicados siete libros monográficos de Adrián Villar Rojas, Juan Becú y Víctor Florido, mientras que han previsto otros ocho títulos hasta 2016. "Los libros de arte permiten el acceso a la cultura a cualquier persona de poder adquisitivo medio. Sería ideal que universidades y bibliotecas los compren, ya que es materia prima para el conocimiento amplio", agrega. KBB participará de arteBA en Isla de Ediciones, el espacio que la feria dedica a las publicaciones.


El lujo del papel

Consultada por esta forma de consumo cultural, a veces considerada elitista y de escasa relevancia en términos comerciales, María José Herrera, directora del Museo de Arte Tigre, comenta: "Veo dos fenómenos. Por un lado, el de los catálogos-libros derivados de exposiciones de artistas o movimientos artísticos. Y por otro, el crecimiento exponencial de historias del arte, derivadas de tesis de doctorado. Esto es esencial para hablar de una historia del arte argentino. Hasta la década de 1990, había muy pocos libros de arte. Es a fines de los años 90 cuando comienza a editarse más, también estimulado por los avances tecnológicos en la impresión y la profesionalización editorial". En su joven historia, el MAT (fundado en 2006) publicó dos libros notables: el catálogo de su colección y uno de homenaje al centenario del edificio. El tercero, que se lanzará en junio, será Escenas de 1900, resultado de la exposición homónima y con ensayos diversos para abordar el tema del comienzo del siglo, el Centenario y esa época en Tigre. Museos públicos y privados, como el Malba y el Mamba, acompañaron muestras exitosas (Mario Testino o Sebastián Gordín) con libros de colección.
Editoriales como Adriana Hidalgo -que sacó volúmenes sobre Marcelo Pombo y Diana Aisenberg, bilingües y con textos críticos- y otras extranjeras, como Blume o Taschen, apuestan por la distribución de materiales tan bellos como costosos. María Eugenia Mariam, gerente de Taschen, sostiene que en la Argentina hay un gran interés por este tipo de libros. "Después de Estados Unidos, la Argentina es el país con mayor cantidad de visitantes en nuestra página web. El arte está pensado, en general, para un soporte físico, y nuestra calidad de impresión nos acerca mucho más a la obra verdadera. Ahora estamos haciendo libros con las acuarelas de William Blake para La Divina Comedia, impreso en papel para acuarela." Y agrega con entusiasmo: "Es un lujo, sí, pero es como se debe ver. No es lo mismo verlo online. Por eso creemos que en los libros de arte está el nicho del papel, y siempre lo estará".

un mercado con páginas para mirar

3%
Es la porción del mercado que representan los libros de arte
Editoriales especializadas
Blume, Taschen, Phaidon, AH, La Marca Editora; Mansalva
Espacios que editan
Asociación de amigos del MNBA, Mamba, Malba, Centro Cultural Recoleta y Fundación Proa, entre otros
Precios y tiradas
Cuestan entre $200 y $1500, y tiran de 100 a 1000 ejemplares
Isla de edición
El espacio dedicado a las ediciones de arte funcionará desde mañana y hasta el domingo en arteBA. La Fundación SM lanzará allí su Premio de Ilustración con un taller dictado por Isol.

Fuente: lanacion.com

UNA MEZCLA DE TERROR Y SEDUCCIÓN,
LA RECETA PARA CONTROLAR PALMIRA

Presión sobre la Casa Blanca / Crece la amenaza del terrorismo

Luego de una serie de ejecuciones en masa, EI se ocupó de las necesidades de la gente



Por Anne Barnard y Hwaida Saad / The New York Times



BEIRUT.- La semana pasada, no bien ocuparon la ciudad siria de Palmira, los milicianos de Estado Islámico (EI) se entregaron a un raid de ejecuciones sumarias en masa, dejando a su paso, tendidos en las calles, los cadáveres de sus víctimas, incluidas decenas de soldados del gobierno.
Y a partir de ese momento, según los residentes de Palmira, los insurgentes empezaron a actuar como funcionarios municipales: repararon la central eléctrica, pusieron en funcionamiento las bombas de agua, mantuvieron reuniones con los dirigentes locales, abrieron la única panadería de la ciudad y empezaron a repartir pan gratis. Plantaron bandera en lo más alto de las históricas y antiguas ruinas, y no se dedicaron a destruirlas y saquearlas, como hicieron en otros sitios arqueológicos que ocuparon.
A continuación, llegaron los ataques aéreos del gobierno sirio, que se cobraron la vida de varios civiles y le dieron a EI una invaluable ayuda política: en el lapso de unos pocos días, el blanco de la furia y el miedo de muchos residentes dejaron de ser los milicianos que estaban en tierra y pasaron a ser los aviones que atacaban desde el aire.
En Palmira, EI parece estar instalándose en el poder con una serie de pasos que ha perfeccionado a lo largo de dos años de acumular territorios en Irak y Siria.
Pero Palmira representa un nuevo giro: se trata de la primera ciudad de Siria que el grupo le arrebata al gobierno, y no a los rebeldes insurgentes. En Raqqa, más al Norte, y también en Irak, el grupo se movió con rapidez y sin miramientos, como si no encontrara rivales a su paso.
La estrategia de EI alterna entre aterrorizar a los habitantes e intentar seducirlos. Ocupa las instituciones y busca cooptar a los opositores al gobierno, presentándose como defensor del pueblo, o al menos de los sunnitas, contra la opresión de las autoridades nacionales.
Esa estrategia les ha servido para atrincherarse en ciudades como Raqqa, en Siria, y Mosul, en Irak, y ahora la están usando en Palmira.
La toma de Palmira fue relatada telefónicamente o por mensajes de texto por media docena de habitantes de la ciudad, incluidos seguidores y opositores al gobierno central. Todos ellos pidieron no ser identificados por su nombre completo, para evitar las represalias, tanto de parte del gobierno como de EI. Casi todos afirman sentirse atrapados entre las amenazas de más ataques aéreos del gobierno y las decapitaciones y matanzas de EI.
El miércoles pasado, por ejemplo, varios vecinos informaron que EI había matado a 20 soldados del ejército en un antiguo anfiteatro. Otros recordaron haber visto a soldados que eran quemados vivos o decapitados por los milicianos.
"Masacraron a muchos", dijo en referencia a EI el propietario de un café, que de inmediato cambió de tema y empezó a culpar a los ataques aéreos del gobierno de la muerte de varios de sus amigos. "Sólo Dios sabe qué están bombardeando. ¡Es aterrador!", exclamó.
Varios se manifestaron sorprendidos de que hasta el momento los abusos de EI no hayan sido más cruentos, pero al mismo tiempo los preocupa que la agrupación esté refrenando su brutalidad sólo para concitar apoyos.
"Están tratando a los habitantes de Palmira como si hubieran sido escudos humanos cautivos del régimen de Damasco", dijo un oriundo de Palmira que abandonó Siria y que recibe a diario noticias de sus familiares que quedaron en la ciudad.
El hombre, que pidió no ser identificado, dijo que el mensaje del grupo para todos, excepto para los combatientes progubernamentales, parecía ser el siguiente: "No tenemos nada que ver con ustedes. Sabemos que están sometidos a este régimen y que nadie los ayudó".
Pero en Palmira, donde la reducida insurgencia local contra el gobierno fue aplastada en 2012, no existe un rival armado antigobierno. Tal vez, sintiéndose menos amenazados, EI no atacó inmediatamente a los activistas que se oponen tanto a ellos como al gobierno de Damasco.


Fuente: lanacion.com

SÚPER PICASSO:
EL ARTISTA Y SU INAGOTABLE FÁBRICA DE GENERAR NOTICIAS
Y ESCÁNDALOS


Picasso solía regalar dibujos, pero, astutamente, no siempre los firmaba  Foto: AFP
   Picasso solía regalar dibujos, pero, astutamente, no siempre los firmaba. Foto: AFP

Por Luisa Corradini

"La vida y el trabajo de Pablo Picasso están unidos a la historia del siglo XX. Yo no sé quién es el mejor pintor de nuestro tiempo. Pero sé que, con sus cambios brutales y asombrosos, su pintura es la pintura de nuestro tiempo", dijo Octavio Paz, en vida del pintor. Lo que el Nobel de Literatura mexicano no podía saber en ese momento es que, con el tiempo, Picasso terminaría siendo el artista más prolífico y más caro de todos los tiempos, motivo de enconados odios familiares, víctima de copistas y estafadores de toda laya.
Como tantas veces en el pasado, la herencia de Picasso volvió a ocupar los titulares hace escasas semanas. Tres meses después del proceso y la condena de su ex electricista, acusado de haber robado centenares de sus obras, la policía francesa abrió una nueva investigación y detuvo a un marchand d'art, tras una denuncia formulada por Catherine Hutin-Blay, hijastra del genio español. Hija de Jacqueline Roque, segunda esposa de Pablo Picasso, Catherine Hutin-Blay radicó esa denuncia en marzo, después de constatar que ciertas telas que le pertenecen habían aparecido en el mercado. Algunas figuraban en fotos de la colección del magnate ruso Dimitri Rybolovlev, presidente del club de fútbol AS Mónaco.
Como muchos herederos de obras de arte, Catherine Hutin-Blay había confiado esos cuadros al marchand Olivier Thomas para ser transportados desde el sur de Francia y depositados en cofres de seguridad en la región parisina. Respondiendo a la denuncia, el tribunal de París abrió el 23 de marzo una información judicial por "robo", "complicidad de robo" y "estafa".
El 13 de mayo, después de allanar la sociedad de transportes y conservación de obras Art Transit International en la capital francesa, los investigadores detuvieron y trasladaron a su gerente, Olivier Thomas, a los locales de la brigada de represión de la alta delincuencia (BRB, por sus siglas en francés) de la policía judicial de París. Poco después, Thomas fue dejado en libertad, pero la investigación sigue su curso.
Dos días antes de esa operación policial, Picasso se había transformado en el pintor más caro del planeta en Nueva York. Las mujeres de Argel (versión 0), una obra pintada en 1955, fue adjudicada por 179,4 millones de dólares a un comprador desconocido. Esa cifra representa un récord absoluto en la historia de la venta de cuadros. "Es una obra de arte del nivel del Guernica o de las Señoritas de Aviñón, había afirmado antes de la venta Loïc Gouzer, vicepresidente de Christie's. Según la casa de subastas, también se trataba de uno de los últimos grandes Picasso que aún quedaban en poder de un coleccionista privado. Las mujeres de Argel había sido vendido también por Christie's en 1997 por 32 millones de dólares.
Los expertos de la venta habían estimado en 140 millones de dólares esa tela de 1 m x 1,46 m, que representa una escena en un harén. Aunque el precio de base fue fijado en 100 millones, el teléfono se encargó de propulsar las ofertas hasta los 160 millones. Finalmente, integrando el 12% de comisión cobrado por Christie's, la venta final fue cerrada en la astronómica suma de 179,4 millones de dólares.

Foto: GZA GALERÍA WITCOMB
Esa subasta dio un relieve especial a la extraña malversación de cuadros de Catherine Hutin. Ni David Bitton, el abogado suizo del sospechado Olivier Thomas, ni Catherine Hutin-Blay o sus representantes aceptaron hablar con LA NACION sobre el caso.
"Por un lado, existe el secreto del sumario. Por el otro, en este tipo de investigaciones lo fundamental es la confidencialidad y la paciencia", afirmó una fuente allegada a la investigación. "Todo aquel que se mueva por otra razón en el mundo del arte sabe que la única manera de recuperar un cuadro robado es actuar en el más absoluto secreto", agrega.
Los herederos de Picasso lo saben mejor que nadie. Las obras del genio de la pintura son objeto de todas las codicias. Y son muchos quienes no dudan en robarlas, copiarlas o falsificarlas. "Aunque sea difícil de creer, en París hay un especialista mundial capaz de desdoblar una hoja en dos", confió a LA NACION un investigador de la Oficina Central de Lucha contra el Tráfico de Bienes Culturales (OCBC).El falsificador que la OCBC intenta pescar con las manos en la masa es "una persona, muy conocida por los expertos, que ha desdoblado varios Picasso". A partir de un dibujo, el orfebre produce una obra idéntica, cortando el espesor del soporte por la mitad, probablemente con láser.
Foto: GZA GALERÍA WITCOMB

 
"Esas nuevas obras obtienen certificados de autenticidad y salen a la venta", continuó. Para el vendedor, es pura ganancia: son dos obras a partir de una. "Es una hazaña, pero existe. Y sí, es escandaloso. Es una auténtica violación de la obra", comentó, por su parte, la Picasso Administration. "¿Cuántos de esos desdoblamientos existen en el mercado? Imposible de decir", aseguran en el organismo que representa a los herederos del genio.

La herencia, fabulosa y codiciada

Al morir a los 91 años, el 8 de abril de 1973 en su casa de Mougins, en la Provenza francesa, Pablo Picasso no dejó ningún testamento. "Esas cosas traen mala suerte", solía decir. Poco después, en sus numerosas residencias, su familia -varias veces recompuesta- descubrió una herencia fabulosa e insospechada: decenas de miles de obras de toda naturaleza que el pintor más grande del siglo XX conservó durante toda su vida. Desde sus primeros bocetos de niño superdotado en Málaga hasta sus últimas telas y esculturas. Maurice Rheims, el experto que los herederos escogieron para hacer el inventario, preveía varios meses de trabajo. En realidad, demoró tres años para catalogar un total de 120.000 obras: croquis, bocetos, litografías, grabados, esculturas, cerámicas y pinturas de todo formato. Pero también correspondencia, colecciones personales, etcétera.
Esa sucesión inestimable dio lugar a una extraordinaria dación al Estado francés -en virtud de una ley concebida "a medida" por el ministro de Cultura de la época, André Malraux-, que posibilitó la existencia del actual Museo Picasso, en París.
La muerte del genio también abrió la puerta a una guerra sin cuartel entre sus herederos: los legítimos contra los adulterinos. Los primeros eran su hijo Paulo y su segunda esposa, Jacqueline. Los ilegítimos, sus otras dos hijas y un hijo, que el artista nunca reconoció (Maya, Paloma y Claude) y que recurrieron a la justicia para obtener derecho a una parte de la fortuna estimada en poco más de 700 millones de euros actuales. Para complicar todo un poco más, Paulo se suicidó menos de dos años después de la muerte de su padre, y dejó una esposa, un hijo y una hija.
Al término de una feroz batalla judicial, la fortuna de Picasso quedó dividida en seis partes: 300 millones de euros para su viuda, Jacqueline; 200 millones, para cada uno de sus nietos Marina y Pablito (hijos de Paulo), y 85 millones, para cada uno de sus hijos adulterinos.
El 15 de octubre de 1986, incapaz de soportar la ausencia del hombre a quien dedicó su vida durante 15 años, Jacqueline Roque se suicidó, y dejó como heredera de su inmensa fortuna y de una colección de arte inestimable a su hija única, Catherine Hutin.
Contrariamente a los hijos y nietos del pintor, Catherine, que vivió con Pablo Picasso durante casi dos décadas, siempre prefirió la sombra.
"No tengo nada para decir", afirmó en numerosas ocasiones a LA NACION esa mujer cálida, que tiene ahora 65 años. "Soy heredera de mi madre, no de Picasso. Todo lo que concierne a la familia, no me interesa. Soy sólo una «coleccionista» eternamente agradecida a Picasso, gracias a quien puedo vivir y hacer vivir a mi familia."
Las vidas de Jacqueline y de Paulo no fueron las únicas que el egoísmo del genio español consiguió demoler. Incapaz de soportar por más tiempo el recuerdo de una infancia marcada a fuego por la indiferencia feroz de su abuelo, Marina -hija de Paulo- ha decidido desprenderse poco a poco de su fabulosa herencia. El 26 de junio, Sotheby's subastará en Londres 126 cerámicas que podrían superar los 4,5 millones de libras (casi 7 millones de dólares). "Es una forma de dar vuelta la página de toda mi infancia. De niña y de joven sufrí terriblemente siendo la nieta de Picasso", confiesa esa sencilla mujer de 64 años.
Marina afirma que Picasso fue un "abuelo inexistente". Una actitud agravada por la sobreprotección de Jacqueline, que consiguió excluir a todos los demás de su vida.
"Cuando íbamos a verlo con mi padre, nos hacían esperar en la calle durante cinco, seis horas antes de entrar. Eso dejó un auténtico trauma en los niños de cuatro y cinco años que éramos Pablito y yo", relata.
Pablito, el hermano de Marina, también se suicidó a los 25 años, tras haber sido excluido del funeral de Picasso. Bebió lavandina y padeció lo indecible durante meses antes de morir. "Mi abuelo jamás nos dio nada, aun cuando vivíamos al borde de la miseria. Tenía la costumbre de repartir bocetos a su peluquero e incluso a su tintorero; pero, si alguna vez nos hacía un dibujo durante una visita, teníamos que dejarlo antes de partir", confiesa.
El relato de Marina confirma la costumbre de Picasso de demostrar su agradecimiento ofreciendo muestras de su inigualable talento. Pero quienes lo conocieron coinciden en que el genio tenía un método particular: "Por un lado, conocía a la perfección el valor de lo que ofrecía. Por el otro, en esos casos, casi nunca firmaba su obra", asegura el experto Jacques Tajan, que frecuentemente subasta obras del artista.
Una conocida anécdota lo demuestra. Nadie sabe muy bien si el episodio transcurrió en el parisino café de La Coupole de Montparnasse o cuando el artista vivía en la rue des Grands-Augustins, donde pintó el Guernica, pero fue tras un opíparo banquete en compañía de sus amigos habituales, entre los que se contaban Jean Cocteau, Guillaume Apolinaire, Max Jacob, André Salmon, Georges Braque y Juan Gris. Cuando llegó la cuenta con una cifra sideral, los comensales miraron en silencio a Picasso, quien retiró de la mesa platos, cubiertos y botellas, tomó un lápiz, hizo un dibujo en una servilleta y llamó a la dueña para entregárselo como pago. La mujer aceptó encantada, pero le pidió que lo firmara. "Señora, estoy pagando el almuerzo, no comprando el restaurante", le contestó. Quizá fue entonces cuando la leyenda de la "obra inagotable de Picasso" comenzó a tomar cuerpo en la imaginación colectiva.
Entre tantas desgracias familiares, hubo quienes lograron sobrevivir al "monstruo". Así lo llama justamente uno de sus hijos ilegítimos, Claude, de 68 años, nacido de la unión del pintor con Françoise Gilot.
Su hermana Paloma es más famosa, conocida por su matrimonio con el argentino Rafael López Sánchez y sus creaciones de alhajas y perfumes. Pero Claude se convirtió en el hombre fuerte de la familia cuando la justicia le dio las llaves de la indivisión Picasso, en 1989. Desde entonces, es el responsable del nombre, la imagen, la obra y la firma del maestro.
El primer poder de Claude consiste en otorgar certificados de autenticidad a las obras que son presentadas a la Picasso Administration. Ese documento, entregado gratuitamente, es indispensable para que una obra pueda ser puesta en venta en una subasta o en una galería. "El mercado lo necesita para estar seguro -afirman en la fundación-, pues las falsificaciones son cada vez más frecuentes."
El público pudo hacerse una somera idea de esas vastas redes de tráfico internacional durante el juicio al ex electricista de Picasso, Pierre Le-Guenec, y su esposa, que durante 40 años guardaron en el garaje 271 obras del maestro y que, aseguran, fueron un regalo de Jacqueline Roque, última esposa del pintor.
Los septuagenarios fueron condenados a cinco años de prisión en suspenso, aunque a juicio del fiscal, Laurent Robert, "nunca se conocerá la verdad": "En el gigantesco desorden de las casas de Picasso había miles y miles de obras, en todas partes la desaparición de una caja no tenía que ser necesariamente evidente".
El proceso, en todo caso, sirvió para dejar al descubierto los numerosos artilugios que utilizan los marchands d'art inescrupulosos para apoderarse de obras de excepción.
Aunque cueste creerlo, el tráfico de bienes culturales goza de excelente salud. Interpol estima que esa actividad representa el tercer mercado más importante del mundo, detrás de los tráficos de drogas y de armas: el robo, falsificación y ventas de obras de arte mueve actualmente unos 7000 millones de dólares anuales, según Art Media Agency.
Pero ¿por qué robar obras de semejante valor que son prácticamente imposibles de vender? En el momento exacto en que se señala un robo, las obras son listadas en Francia en las bases de datos de la OCBC y de Interpol, que -hasta el momento- ha censado más de 35.000 objetos robados en el mundo.
Christie's afirma: "Es totalmente imposible que podamos vender obras de arte robadas y listadas en esas bases". Pero nada impide que las pequeñas casas de subasta lo hagan? "En la búsqueda desenfrenada por la figuración, el hombre contemporáneo ha perdido conciencia de todos los límites", señala el conocedor Jacques Tajan.
En su apasionante estudio sobre Pablo Picasso, Octavio Paz escribió: "Todo lo que, en otras épocas lo habría condenado al ostracismo social y al subsuelo del arte, lo convirtió en la imagen cabal de las obsesiones y los delirios, los terrores y las piruetas, las trampas y las iluminaciones del siglo XX". Con el paso del tiempo, esa ajustada definición parece volverse cada vez más pertinente.

Buenos Aires, otra tierra para el artista

Buenos Aires tampoco es ajena a la oleada de novedades que envuelve a Pablo Picasso, aunque en este caso no hay falsificaciones ni tragedias. Para empezar, la galería Witcomb (Rodríguez Peña 1050) abre este lunes la muestra Picasso erótico que reúne cien obras, entre dibujos y grabados, del artista.
El origen de estos trabajos es diverso. Aquellos que pertenecen a la Suite Vollard son de la Editorial Spadem de Francia, y se publicaron en 1973 firmados en plancha y numerados a lápiz. En otros casos, hay que hablar de tiradas numeradas o, como los carteles de algunas galerías, edición de no más de 1000 ejemplares. Las tintas originales pertenecen a una colección particular. Dominan aquí todas las formas del sexo, visto desde la pasión hasta el humor. De este modo, además, Witcomb recuerda y rinde homenaje a las exposiciones que Picasso realizó en 1901, 1904, 1951 y 1953.
Además, hasta el 28 de junio, el Municipio de San Martín presenta una muestra de grabados de edición original. La curadora es Mariela Alonso y la exhibición está integrada por 45 obras, incluidas litografías y linografías.


Fuente: lanacion.com