UNA MUESTRA EN RECUERDO DE LOS ARGENTINOS
QUE ANCLARON EN PARÍS

Con clima de armonía, ayer inauguró una exposición con gigantografías de Cortázar, Saer y muchos otros.



Figuras de dos tierras. La sala que recuerda a exiliados en París. Provincianísimo, con su mate, Juan José Saer


Por Susana Reinoso
Paris. Enviada 


Esta ciudad no está hecha para venir a agarrarse de las mechas, menos cuando está por arrancar el Salón del Libro, que esta tarde será inaugurado por la presidenta Cristina Kirchner, ya encendió varias controversias de las que no salió indemne ni Ricardo Piglia, atacado por su propio sello francés Gallimard y por el director del Salón, Bertrand Morisset por su decisión de no venir al Salón, tras haber estado incluido en la programación. Los escritores, luego de la polémica en la prensa argentina y francesa, han decidido ponerse por encima de cualquier disputa política y no ser la mortadela atrapada en una baguette.
Por eso ayer hubo clima relajadado y de entendimiento entre los escritores, editores y funcionarios asistentes a la muestra Tierra de luz. Cultura y solidaridad franco-argentina, que rinde homenaje a la generosidad con que Francia recibió a los exiliados de nuestro país, a los que llegaron por decisión personal y a los otros, los del destierro forzoso. Fue en la planta baja del Ministerio de la Cultura y la Comunicación de Francia, actualmente en restauración.
Algunos autores y periodistas, tal vez fastidiados por la decisión del autor de Blanco Nocturno, gastaron algunas bromas que se diluyeron rápidamente. Tras las declaraciones de Morisset –quien calificó a Piglia de “cobarde” y “deshonesto” y dijo que había puesto condiciones dignas “de una estrella de rock”–, Piglia ayer dio a conocer un comunicado en el que aclara que su pasaje lo pagaría la editorial y no el Salón y que su exigencia consistía en que hubiera un homenaje a Juan José Saer y no participar en mesas redondas. “Me parece que monsieur Morisset se ha tomado en serio la idea de que la literatura argentina se divide en K y anti K”, dice el autor.
Desde Buenos Aires, el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, opinó: “La literatura argentina no puede ser amputada. Omitir es censurar y los funcionarios deberían ahorrarle a la Presidenta estos malos momentos como ya sucedió en Frankfurt y en Venecia”.
Hay dos instancias bien diferenciadas: la realidad de los escritores invitados que quieren ver sus libros traducidos en Francia y con ejemplares luciendo, por estos días, en las librerías parisienses, alejándose de los vaivenes de la coyuntura política que quedó del otro lado del océano, y la de la presidenta Cristina Kirchner, que sostuvo ayer una agenda distinta a la movida cultural desplegada en torno del Salón del Libro.
A la inauguración asistieron la joven ministra de Cultura francesa Aurélie Filipetti , simpática y entusiasta, el secretario de Cultura Jorge Coscia, el Director Nacional de Industrias Culturales, Rodolfo Hamawi; la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, las madres de Mayo Marta Vázquez y Taty Almeida, así como todos los escritores invitados al Salón y algunos editores: Daniel Divinsky, de De La Flor; Carlos Díaz, de Siglo XXI, y Julia Saltzmann y Augusto Di Marco, por Alfaguara, que acaba de ser adquirida por Peguin Random House. Alfaguara es la titular de los derechos de la obra de Cortázar, que será homenajeado en el stand argentino.
La exposición fue abierta ayer como un homenaje de Francia a la Argentina para mostrar la cooperación del país galo durante los años de dictadura y aún con emigrados voluntarios. Montada con gigantografías de los más representativos argentinos que se refugiaron en París, están Julio Cortázar, María Elena Walsh, Gyula Kosice, Juan José Saer, Miguel Angel Estrella, Hugo Santiago, Mercedes Sosa, Envar El Kadri. La lista es más larga: Ricardo Carpani, Jorge Lavelli, Julio Le Parc, Antonio Seguí, Arnaldo Calveyra, Marilú Marini, Alfredo Arias, Alicia Dujovne Ortiz, Astor Piazzolla, Jorge Donn (y queda injustamente olvidado Héctor Bianciotti).
Uno de los textos señala que la muestra rinde homenaje al pueblo francés que tendió la mano a cientos de intelectuales y artistas argentinos exiliados en la Ciudad Luz.
Tras la inauguración, sin discursos, los escritores y editores compartieron una vernissage a la que no tuvo acceso la prensa.

“Usted es de los que mienten”

A medida que los invitados llegaron a la inauguración, pudo verse al politólogo Ernesto Laclau, un referente intelectual del kirchnerismo y teórico del populismo, saludando a Silvia Baron Supervielle y a la Directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace.
Clarín lo siguió para preguntarle su opinión acerca de Cortázar, un crítico de los populismos durante su juventud: “Fue uno los grandes de la literatura argentina y cumplió con su deber político”.
-¿Deber político?
-Sí, en la literatura.
Laclau no andaba con ganas de contestar, de modo que gambeteó el diálogo preguntando quién era la cronista. Al escuchar: Clarín, sonrió y alejándose dijo: “Ah! Usted es de los que mienten”.
Laclau acaba de convertirse en el titular de un instituto estandarte en el estudio de los populismos en América latina, en la sede de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

La discusión llegó a The Economist

“Lo que tenía que ser una celebración está teñido de controversia”, concluye el semanario inglés “The economist” en un artículo sobre la presencia argentina en el Salón del Libro de París. El semanario destaca que el país tiene una de las literaturas más sofisticadas de América latina pero también una tradición en tratar de silenciar a sus autores críticos. Se señaló, dicen, que la delegación está integrada por adherentes al gobierno y quienes no expresan opiniones.

Fuente: clarin.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario